
Alemania estuvo destruida tras la II Guerra Mundial, no sólo físicamente, sino asimismo política e institucionalmente. Las potencias triunfadoras en el conflicto- Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética- pactaron en la conferencia de Potsdam de 1945 dividir el país en cuatro sectores, cada uno de los cuales estaría bajo el control de uno de ellos. Los tres primeros países unieron sus zonas de influencia en lo que se transformo en la República Federal de Alemania. No obstante, la URSS decidió crear un estado comunista en su territorio, dentro del cual se contenía la ciudad de Berlín.
No obstante, el hecho de que Berlín residiera en la zona ocupada por el ejército soviético no compensó a las potencias occidentales, que reflexionaban que era un privilegio enorme que la principal ciudad del país permaneciera dentro del territorio de la República Democrática Alemana. Berlín quedó bajo control total soviético durante diez días en lo que todo lo que no estuvo destruido en la guerra se trasladó a Rusia. Consecutivamente, la ciudad se dividió en cuatro sectores para las mismas cuatro potencias triunfadoras. Asimismo aquí, norteamericanos, británicos y franceses unieron sus zonas dentro del territorio de la RFA, pese a que la parte occidental de Berlín permaneció rodeada por el territorio bajo control soviético.
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